La cirugía no es el primer paso — es el último recurso bien indicado. Existen múltiples opciones terapéuticas que pueden reducir el dolor, recuperar función y mejorar la calidad de vida. El Dr. González evalúa cada caso para determinar qué tratamiento es el correcto y hasta cuándo tiene sentido seguir con él.
"Mi trabajo no empieza en el quirófano. Empieza en la consulta, evaluando qué tratamiento tiene más sentido para cada paciente en el momento en que se encuentra. Hay casos que se resuelven sin cirugía — y hay casos donde esperar más solo empeora el resultado."
Dr. Juan Miguel González · Centro de Rodilla y Cadera Guadalajara
Cada tratamiento tiene indicaciones precisas, un tiempo de efecto esperado y un límite claro. Conocerlos ayuda a tomar mejores decisiones.
"El cartílago articular no se regenera."
Todo tratamiento para el desgaste articular de rodilla y cadera es de naturaleza paliativa — es decir, está orientado a controlar el dolor y mejorar la función, no a revertir el daño existente. La duración y efectividad de cada tratamiento varía considerablemente entre pacientes y depende directamente del grado de desgaste articular, el peso corporal, la actividad física y la respuesta individual. Esto no hace que los tratamientos sean menos valiosos — hace que elegir el correcto para cada momento sea aún más importante.
La infiltración intraarticular con corticoesteroides — habitualmente metilprednisolona o triamcinolona — es uno de los tratamientos antiinflamatorios más utilizados en artrosis de rodilla y cadera. Actúa directamente sobre la membrana sinovial reduciendo la inflamación y el dolor de forma rápida y efectiva.
El alivio suele presentarse en los primeros 3 a 5 días y puede mantenerse entre 6 semanas y 3 meses dependiendo del grado de desgaste articular, el peso del paciente y la respuesta individual. En etapas iniciales y moderadas de artrosis puede ofrecer periodos prolongados de mejoría.
Se realiza de forma directa en el consultorio, sin necesidad de guía de imagen en la mayoría de los casos. Es un procedimiento rápido, bien tolerado y con resultados consistentes en artrosis leve a moderada.
Por la profundidad de la articulación coxofemoral, la infiltración de cadera se realiza en consultorio por el Dr. González bajo guía de ultrasonido, lo que permite visualizar en tiempo real la aguja y asegurar que el medicamento llegue con precisión al espacio intraarticular correcto.
En artrosis leve a moderada como parte de un plan de manejo, antes de procedimientos como fisioterapia, o para ganar tiempo mientras se optimizan condiciones previas a cirugía (control de peso, condición física general).
La viscosuplem. consiste en la inyección intraarticular de ácido hialurónico — el componente natural del líquido sinovial que lubrica y amortigua la articulación. En artrosis, el líquido sinovial pierde viscosidad y sus propiedades protectoras; la viscosuplem. busca restaurarlas.
A diferencia de los corticoesteroides, no tiene un efecto antiinflamatorio directo. Su mecanismo es mecánico y biológico: mejora la lubricación, reduce la fricción y puede estimular la producción de ácido hialurónico endógeno. El efecto es más lento en aparecer pero generalmente más prolongado — entre 4 y 12 meses en respondedores.
Es donde tiene mayor evidencia científica y mejores resultados documentados. Los protocolos varían entre una sola inyección de alto peso molecular y ciclos de 3 inyecciones semanales dependiendo del producto utilizado.
También se realiza en cadera con buenos resultados en casos seleccionados. Por la profundidad articular se recomienda guía ecográfica o fluoroscópica para una aplicación precisa.
En artrosis avanzada con pérdida de espacio articular significativa, el ácido hialurónico tiene poca efectividad — no hay espacio para que el producto funcione adecuadamente. En esos casos, la evaluación quirúrgica es el camino correcto.
El plasma rico en plaquetas se obtiene de la propia sangre del paciente: se extrae una muestra, se centrifuga para concentrar las plaquetas y los factores de crecimiento, y se reinyecta en la articulación afectada. El objetivo es aprovechar los mecanismos naturales de reparación y control de la inflamación del propio cuerpo.
Los factores de crecimiento liberados por las plaquetas tienen efectos antiinflamatorios, estimulan la producción de cartílago y pueden mejorar la calidad del líquido sinovial. Es un tratamiento autólogo — no hay riesgo de rechazo — y con un perfil de seguridad excelente.
Cuenta con la mayor evidencia disponible. Estudios comparativos muestran resultados superiores al ácido hialurónico en pacientes menores de 65 años con artrosis leve a moderada. Puede combinarse con viscosuplem. en protocolos selectivos.
Con evidencia creciente y buenos resultados en casos seleccionados. Igual que en rodilla, su efectividad disminuye en artrosis avanzada donde el cartílago está muy deteriorado.
Paciente menor de 65–70 años, activo, con artrosis leve a moderada confirmada en imagen, que quiere retrasar la cirugía o mejorar su calidad de vida mientras optimiza condiciones generales para una eventual intervención.
Los bloqueos nerviosos son procedimientos mínimamente invasivos que interrumpen la transmisión del dolor desde la articulación hacia el cerebro. No tratan la causa del desgaste — pero pueden ofrecer un alivio importante que mejora la calidad de vida y permite participar activamente en rehabilitación.
Son especialmente útiles en pacientes con dolor severo que no toleran el movimiento, en pacientes que no son candidatos quirúrgicos por condición médica general, o como puente mientras se define el plan de tratamiento definitivo.
El bloqueo genicular interrumpe las ramas nerviosas que llevan el dolor desde la rodilla. Se realiza bajo guía ecográfica o fluoroscópica, identificando y bloqueando los nervios geniculares medial superior, medial inferior y lateral superior. El alivio puede durar semanas o meses dependiendo de la técnica utilizada — desde infiltración anestésica simple hasta radiofrecuencia pulsada para efectos más prolongados.
El bloqueo PENG (Pericapsular Nerve Group) es una técnica moderna y altamente efectiva para el dolor de cadera. Bloquea selectivamente las ramas del nervio femoral y obturador que inervan la cápsula anterior de la cadera, logrando analgesia sin afectar la función motora del cuádriceps. Especialmente útil en pacientes con fractura de cadera y en candidatos a prótesis que requieren manejo del dolor preoperatorio o postoperatorio.
La terapia física es el pilar del tratamiento conservador — y el único que modifica de forma duradera la biomecánica articular. Un músculo fuerte protege la articulación: reduce la carga sobre el cartílago, mejora la estabilidad y distribuye las fuerzas de manera más eficiente.
En rodilla, el fortalecimiento del cuádriceps e isquiotibiales es fundamental. En cadera, los glúteos y la musculatura abductora cumplen ese papel. Un programa bien diseñado puede reducir el dolor significativamente y mejorar la funcionalidad — independientemente del grado de desgaste articular.
Fortalecimiento de cuádriceps (extensores), isquiotibiales (flexores) y musculatura estabilizadora de rodilla. Ejercicios en cadena cerrada con bajo impacto articular: prensa, sentadilla parcial, ciclismo estático, natación. Progresión guiada según tolerancia y grado de artrosis.
Fortalecimiento de glúteo medio y mayor, abductores y rotadores externos de cadera. Ejercicios de estabilización pélvica, marcha asistida y movilidad controlada. El objetivo es reducir la cojera compensatoria y la sobrecarga en la articulación contralateral.
El Dr. González trabaja en coordinación con el centro de rehabilitación MOTUS para garantizar continuidad en el tratamiento — tanto en el manejo conservador como en la recuperación postoperatoria de rodilla y cadera.
El peso es el factor modificable con mayor impacto en el dolor articular y en la progresión de la artrosis. Cada kilogramo de peso corporal se traduce en 3 a 6 kilogramos de carga adicional sobre la rodilla al caminar — y hasta 6 veces el peso corporal al bajar escaleras.
Reducir el peso no solo disminuye el dolor: enlentece el deterioro del cartílago, mejora la respuesta a otros tratamientos conservadores y, si la cirugía es eventualmente necesaria, reduce significativamente el riesgo quirúrgico y mejora los resultados del implante a largo plazo.
La rodilla es la articulación más afectada por el exceso de peso. El compartimento interno — el más frecuentemente dañado en artrosis — recibe la mayor carga y es el primero en beneficiarse de la reducción de peso. En pacientes con IMC mayor a 35, el manejo del peso es condición indispensable antes de considerar cirugía electiva.
Aunque el impacto es proporcionalmente menor que en rodilla, el exceso de peso también acelera el desgaste de la articulación coxofemoral y reduce la vida útil de los implantes. En pacientes con obesidad, el riesgo de complicaciones postoperatorias — infección, luxación, trombosis — es significativamente mayor.
Ejercicio de bajo impacto articular: natación, ciclismo, elíptica, caminata en agua. En combinación con un plan nutricional personalizado. El Dr. González puede orientar sobre qué ejercicios son seguros para la articulación afectada mientras se trabaja en reducir el peso.
El manejo de la artrosis de rodilla y cadera sigue una lógica escalonada. Cada paso tiene su momento y sus indicaciones — y cada uno prepara mejor al paciente para el siguiente.
Antiinflamatorios, analgésicos, control de peso, actividad física adaptada y terapia física. Primera línea de tratamiento en artrosis leve a moderada.
Infiltraciones, viscosuplem., PRP. Cuando el manejo oral no es suficiente o se busca un efecto más localizado y duradero sobre la articulación.
Bloqueo PENG en cadera o bloqueo genicular en rodilla. Para dolor severo que limita la rehabilitación o en pacientes con contraindicaciones temporales para cirugía.
Cuando los tratamientos conservadores se agotan, los períodos de mejoría se acortan o el impacto en la calidad de vida es severo. La cirugía en el momento correcto da los mejores resultados.
No todos los pacientes necesitan lo mismo. Una valoración permite definir en qué etapa está el desgaste, qué tratamiento tiene más sentido hoy y cuándo será el momento adecuado para dar el siguiente paso.
La respuesta depende del grado de desgaste, tu edad, actividad física y calidad de vida actual. Una valoración con el Dr. González define el camino más adecuado — sin apresurarse, sin esperar de más.